¿Qué es una Plica? y ¿Cómo se trata?

Una plica de rodilla es un pliegue de tejido en forma de repisa dentro de la rodilla que normalmente desaparece en el 5º a 6º mes de gestación. Muy frecuentemente no desaparece en su totalidad y hasta el 90% de la población tiene un remanente de este tejido. La mayor parte de las veces sin darse cuenta.



Se puede presentar en distintas áreas de la rodilla, siendo por encima de la rótula y la que entre la rótula y el fémur por la parte medial de la rodilla las localizaciones más frecuentes.



Generalmente estas estructuras no dan ningún problema sin embargo entre el 10 y 20% de los pacientes con plicas presentan alguna sintomatología en algún momento de su vida. Sin embargo es importante mencionar que el que encontremos una plica por clínica o en una imagen de ultrasonido o por resonancia magnética no significa que tenga que operarse si no está dando sintomatología y debe intentarse siempre el tratamiento no quirúrgico.



Los síntomas que produce la plica se deben al roce y/o pellizcamiento de esta entre la estructuras de la rodilla. Siendo la que más problemas da la ventromedial ya que se atrapa entre la rótula y el fémur produciendo dolor y llegando a causar erosiones en el cartílago articular.



Desgraciadamente es muy fácil confundir la sintomatología entre una plica ventromedial y una lesión de menisco o de cartílago articular llegando a llamarle “La Gran Simuladora” y no es raro que si no se realiza un diagnóstico adecuado se realicen procedimientos enfocados en tratamiento de una lesión de menisco cuando en realidad el problema viene de una plica inflamada.



El diagnóstico se realiza mediante exploración física, estudios de imagen como ultrasonido y/o resonancia magnética.



Una plica puede “vivir” por años en la rodilla sin dar ningún problema, hasta que en algún movimiento se atrapa y se inflama y una vez inflamada se pellizca con mayor facilidad.



Siempre se intenta tratar con reposo, antinflamatorios y terapia física de forma inicial al menos por un par de semanas. Si no hay respuesta adecuada se puede realizar una infiltración con algún medicamento antinflamatorio (usualmente algún derivado de la cortisona) y anestesia que a la vez nos sirve como maniobra de diagnóstico ya que si al inyectar el anestésico sobre la región de la plica sospechosa el dolor desaparece podemos determinar casi al 100% que el problema viene de este lugar. Y, al aplicar el antiinflamatorio se produce una desinflamación paulatina de la plica con lo cual muy frecuentemente deja de molestar.



Cuando estas medidas funcionan existe la posibilidad de que el problema no se vuelva a repetir, sin embargo, cuando los síntomas no desaparecen y/o reaparecen frecuentemente es necesario retirarla mediante artroscopia, donde a través de 2 pequeñas incisiones de 4mm, se introduce una cámara e instrumental para cortar y retirar este tejido y tratar a la vez el daño que pudiera haber causado en el cartílago circundante.



Esta es una cirugía rápida, habitualmente muy sencilla que se maneja casi en todos los casos de forma ambulatoria pudiendo regresar el paciente a su casas a las 2 o 3 horas de la cirugía y permitiéndole el apoyo y la movilidad de forma inmediata.



Existen también plicas en otras partes del cuerpo como el codo y la cadera siendo mucho menos frecuentes y requiriendo muy rara vez algún tratamiento.



Dr. Fernando Hernández Pérez


Alta Especialidad en Cirugía Articular INR-UNAM


Alta Especialidad en Artroscopia y Lesiones Deportivas INR-UNAM


Sports Medicine Fellow NEBH



www.altaespecialidadortopedia.com


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